Riego, fertilización y necesidades de frío invernal en frutales de hueso

Ponencia a cargo de: 
Dr. Jesús García Brunton. Investigador del Dpto. hortofruticultura del IMIDA

Título de la ponencia:
“Riego, fertilización y necesidades de frío invernal en frutales de hueso”

Ponencia del Dr. Jesús García Brunton

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Situación actual de la fruticultura

Para centrar un poco la situación que tenemos ahora mismo en la fruticultura, habría que hablar de nuestra fruticultura. Desde los años 80 ha cambiado notablemente y eso ha sido debido principalmente a tres factores muy importantes: 

  • Primero, las condiciones ambientales que han ido evolucionando, hacia inviernos cada vez más cálidos y veranos más largos y calurosos y además, siempre sin lluvia y cuando viene lluvia ha sido desastrosa, ya que esto se puede extrapolar a otras zonas de España.
  • Por otra parte, el sector se ha ido adaptando a las exigencias de los Mercado, tanto en épocas como en demanda de tipología de producto, principalmente los mercados de consumo en fresco europeo y como consecuencia, también los productos que originariamente se producían en cantidad importante de derivados de industria, en la actualidad prácticamente han desaparecido de la zona productoras. 
  • Y por último, la utilización de variedades más adaptadas, mucho más productivas que la que históricamente se han ido cultivando, que además producen frutos de mucha calidad y que resulta, como es lógico, que van respondiendo a los dos puntos anteriormente comentado.


Y todo eso lo hemos venido haciendo en condiciones de riego por goteo estricto, es decir, en España un árbol no es capaz de producir en condiciones normales si no se le echa agua y se riega siempre con goteo.
Como consecuencia de todo esto que hemos visto, creemos que se ha generado sin buscarlo podríamos decir, un conocimiento científico y técnico referente en la optimización del riego en todos los aspectos claves. Quizás no lo hemos prestado mucha atención, pero creo que en muchas cosas somos un modelo en ese aspecto.

Relación del suelo con el árbol donde se cultiva

Una primera reflexión se resume en este esquema que relaciona el árbol con el suelo donde donde se cultiva, donde aparecen las raíces. Ese suelo tiene unas características, por un lado el suelo recibe el agua y por otra parte del suelo. tiene características física y química que controla la disponibilidad del agua. Pero además el árbol es un ser vivo que tiene dos partes diferenciadas, una parte del patrón, que es el responsable de la eficiencia de utilización del agua, la eficiencia de solución del
agua y nutrientes y por otra parte, lo que es la variedad en sí, que tiene una cosa que se le presta poca atención. Sin embargo, creemos que es esencial y es que tiene unos desarrollos fenológicos y unas fases de crecimiento anuales.
Esa fase de crecimiento condiciona lo que la producción de biomasa, que a fin de cuentas es lo que va a dar lugar a las necesidades, digamos, nutricionales. Y por otra parte, las condiciones ambientales van a ser las que definan las necesidades y diga que esa planta va a tener. Este esquema daría motivo a que estuviéramos divagando muchas horas desglosando, desgranando, entrando en cada uno de los puntos que tienen recogidos.

El ciclo productivo de los Frutales

El ciclo productivo de los frutales, hasta ahora ha sido muy clásico, pero la irrupción de variedades de baja densidad de frío o de media intensidad de frío nos ha dado lugar a que tengamos que replantear muchos de los programas de riego que actualmente se estaban haciendo. La producción de biomasa,
es decir, de leña, de fruta y de hoja, viene determinada por dos factores muy claro: por un lado, el período desarrollo del fruto, es decir, cuando el fruto engorda y crece. El fruto tiene tres fases diferenciadas: la floración, el cuajado del fruto, lo que es el endurecimiento del hueso y por último, la maduración.
El riego poco estricto condiciona las necesidades hídricas, es decir, el riego por goteo estricto tenemos que satisfacer la demanda de agua para que no tengamos pérdidas productivas. Pero además, tenemos que satisfacer la demanda nutricionales y este será un tema clave.


La reflexión que hay que hacer con esto es que en paralelo a eso aparecen lo que es el desarrollo vegetativo, que es el responsable de que al año siguiente y otra cosecha lo que vulgarmente se dice la leña, y que ya digo que es el responsable de que el año que viene haya otra cosecha. En condiciones normales el desarrollo vegetativo normales de variedades de media y tardía exigente en frío y medio exigente en frío el período desarrollo vegetativo empieza siempre 15 o 20 días después del inicio de la floración y muchas veces, como veremos después, la formación ha terminado prácticamente y todavía no se ven atisbos, no se ve nada. Sin embargo, la variedad de bajar
necesidades de frío al satisfacer rápidamente sus necesidades de frío, los ciclos de desarrollo del fruto y la parte vegetativa coinciden y eso tiene ciertos efectos secundarios negativos, no solamente desde el punto vista del frío, sino también que afecta a la competencia entre desarrollo vegetativo y desarrollo del fruto.

En cualquier caso, lo que sí es importante que se queden con la idea es que las diferencias fenológicas, o sea, las fases que se van atravesando durante el desarrollo de estas dos vegetativa y productiva, son la que determina, a fin de cuentas, la optimización del desarrollo de la fertilización .


Un ejemplo de lo que he comentado del inicio de esas fases en una variedad poco exigente del frío y otra variedad medio exigente en frío. Las dos están en plena floración, pero en general una no tiene hoja, y en cambio la variedad menos
exigente de bajas necesidades de frío tiene hoja desarrollada Esto es un problema importante y no solamente del punto de vista de la sensibilidad helada que aumenta, sino también en el punto vista del manejo del cultivo.
Esto mismo se ha empezado a observar en algunas parcelas de albaricoque. Se puede observar que hay yemas de flor, pero también hay bastantes yemas que no han evolucionado, posiblemente ligados a la falta de frío invernal.


Desde el punto de vista práctico hay que diferenciar notablemente el desarrollo de una variedad medio exigente con el periodo de desarrollo del fruto poco exigente. ¿Por qué? Porque desde el punto de vista de necesidades hídricas, cuando comparamos los ciclos vegetativos de una variedad exigente, ese ciclo empieza a mediados de febrero , hasta mediados de junio, y tiene tres fases perfectamente diferenciadas. Pero en cambio, cuando observamos la variedad poco existente en frío
hay un desplazamiento muy notable, de unos 30 a 45 días hacia zonas donde las necesidades hídricas son muchísimo más bajas.

Como consecuencia de esto, las épocas de necesidades de frío el programa de riego es muchísimo menor y lo que también es cierto es que si tenemos en cuenta esto la demanda ambiental la desplazamos según nuestro interés en un sitio o en otro. Ese desplazamiento es posible gracias a que adaptamos el programa a la fase fenológicas del desarrollo del fruto y del cultivo.


¿Qué aporta este tipo de manejo? por un lado podemos reducir el uso de agua, pero tiene un inconveniente importante, el manejo de la fertilización, porque tenemos muy poca agua pero la cantidad de nutrientes que tenemos que aportar suele ser bastante importante.
A raíz de todo esto aparece una nueva pregunta: ¿ hasta qué punto nos interesa satisfacer las necesidades hídricas al 100% según la fase correspondiente? Bueno, pues hay una cosa que se tienen que hacer a la idea y es que para producir fruta tenemos que “pagar” un impuesto natural, que es la producción de leña.
La leña necesaria, pero cuanto menos cantidad posible. Por lo tanto el objetivo de cualquier variedad, es producir la menor cantidad posible de leña de cara al año siguiente ya que toda la leña que sea excesiva al año siguiente la tendremos que quitar.

Producción de Biomasa

La producción de biomasa refleja el vigor de la planta. Cuanto más vigorosa está la planta, más materia seca tiene. Y aparece otro concepto nuevo que es la eficiencia en producción de biomasa, que es la relación de materia seca que va en la fruta respecto a la materia seca total que produce un árbol, de tal manera que se considera que cuando la materia seca alcanza un valor superior al 75 por ciento del total de la materia seca de la biomasa producida, estamos en una alta eficiencia de
producción de biomasa por contrapunteo entre 0, 65, 70 es mediana y será baja si es menor de 060.


Cuanto más alta sea este índice de biomasa, mejor calidad de fruta tendrá. las mejores producciones de más calidad de fruta están relacionadas directamente con los altas dosis de eficiencia de biomasa.
En cuanto a referencia, para tener una idea de los orígenes de los diferentes aspectos que planean hacer en la materia, se cree que tiene diferentes órganos en la planta. La fruta tiene entre un 10 y un 18 por ciento de materia seca y una variabilidad bastante grande en función del tipo de producto que es. La leña suele ser estar 60 y 70 por ciento de materia seca, la leña de verano es mucho menor, la mitad prácticamente. Y por último, las hojas de otoño en general tienen entre 50 y 60 por ciento de
materia seca. La extracción de materia seca va ligada sobre todo a la cantidad de fruta y al tipo de leña. Porque el melocotonero produce mucha leña en comparación con otro tipo de cultivo como son el ciruelo o el cerezo, que normalmente producen ramos cortos. Y esa materia seca, ¿qué contenido de nutrientes tiene? La gran diferencia está en el nitrógeno, que estadísticamente es diferente, mientras que el
resto de elementos son similares en cambio el nitrógeno sí que diferencia estadística.
En resumidas cuentas, que los patrones vigoroso producen más leña, y además, esa leña en conjunto con los resto de fruta tiene más nitrógeno. Ese es otro factor importante también a considerar.


Luego en septiembre, pues en función de cómo se va haciendo se aumenta un poquito el riego si el déficit es muy importante.
En conclusión: Hay que tener en cuenta en el desarrollo de un programa de fertirrigación las características fenológicas de las variedades, que las cantidades que se aporten tiene que ir adaptado a la estación real de nutrientes y de agua que tengan previsto y por último, que el programa se debe utilizar para mejorar la eficiencia de producción de biomasa, es decir, producir la misma o incluso más fruta, pero con el menor gasto posible de nutrientes.

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